1 de noviembre de 2018

1XI18

Este cansancio
Este no saber qué
Esta cotidianidad aplastante aún maleable, siempre interrumpida
A propósito
Intento no olvidar-me en el camino
A veces sin éxito o sin intención.

Cuánto falta para el fin del descenso o para el comienzo de la expresión

Nunca termino de exorcizarme
O quizás también
A propósito
No lo haga
Para no olvidar-me en el camino
Mis propias peligrosidades
Vigentes
Fugaces
Maliciosas
Impropias.

Hoy no es el día y que jamás lo sea de nuevo
De culpabilizarme

Hoy es noche de brujas
Hoy invoco a todos mis demonios
A que se atrevan y de una vez
Expulsen a los tuyos
Para redimirse y afirmarse

Vos, insignificancia
Vos, tormento

Que resuenen mis letanías
Para que ya nunca nuestras libertades
Ardan en la hoguera

Yo soy el arcoiris de tu lluvia venenosa
Soy la cristalización del sentir
Sobre los restos de la banalidad
Soy naturaleza germinante
Para transformarlo todo
Soy la luna reflejando
Para recordar el constante retornar
Soy la estrella refulguente
Para señalar este sendero de ida

Nunca más olvidar-me
Para que ya nunca nuestras libertades
Ardan en la hoguera.

19 de julio de 2018

19VII18

Se acuerdan acaso de los tiempos en los que aún no había nacido el vendaval? No podría decir que éramos jóvenes, porque entonces, qué seríamos ahora que justifique la diferencia? Tampoco la inocencia es un atributo honesto a este sino de darse y darse cuenta, más allá de admitirlo.
Pero no, es imposible ir al caso sin rondar involuntariamente en lo poco factible que es este mecanismo de usar una palabra para designar un fenómeno y hacerlo realmente.
Los vendavales nos acompañan y podría apostar únicamente a que exista en el sustrato del discurso algo, un detalle, una atmósfera, una clave que ayude un poco, para que se entienda de qué hablo cuando hablo del vendaval o del vendaval.
¿Si hace falta que diga tanto y tan extensamente? Como si una escribiera por algo que se aparte del mero deseo o vicio o naturaleza de nombrar, para dar entidad de vida, y sabemos que vida no es más que moverse y moverse y que vida no existe sin sangre y mente aunque vida exista sin conocerse, ni conocerme a mi; vida puede y vida hace por fuera y a través y sólo fugazmente, cada vez que se cruza entre dos pares de ojos, vida se ve y se encuentra y se reconoce implacable.
Así se desplaza entre las horas incontables y construye a su paso lo único en lo múltiple convirtiéndolo en instante y así en ser.
Y así vida hace conciencia, y conciencia es incapaz de arrancarse a instante. Lo múltiple en lo único es conciencia, que sabe todo pero cayó en su propia trampa. Porque sólo desprendiéndose de instante puede huir a tiempo, y conciencia no quiere desprenderse de nada: es de allí de donde viene, ya hace mucho se dice que no-se-puede-entrar-dos-veces-al-mismo-río. Conciencia quiere todo, es su deseo o vicio o naturaleza. Apenas lo intuye se precipita y se disfraza de yo para que instante sea abrazado, abrasado, al calor de lo real, que no casualmente se aparece en esta forma eléctrica, esta consolidación compleja, esta cristalización de lo abstracto en arteria, en sinapsis, en siglo XXI.



30 de mayo de 2018

30V18

Antes de que las palabras se desvanezcan en el eterno vagar
existe ese momento de claridad unificada que es
decirme a mí misma

Me encanta este juego de proyectarte en cada gota de lluvia
Qué bien narran mis sueños este emerger de las mareas oscuras
Qué infalible se vuelve el mundo en su atemporalidad

Como siempre, detrás de cada eventualidad,
todo cobra sentido en nosotrxs.

-sigo en la tarea de erradicar
ese germen de tragedia, que llegó a hacerme sentir
que no sé construir mi amor.-

16 de mayo de 2018

16V18

Intrigante
la multiplicidad
de formas en las que existimos
más llamativo todavía, cómo será
la figura que forman mis circuitos encendidos
Digo, de qué manera será que acontece
lo diferente
Cuántos yos hay en mí
y por qué acaso
están siempre sintetizados
O cuántos vos hay en vos
y cómo-es-posible que cada uno sea un
milagro.
O cómo es que se vuelve real
la posibilidad de elegir y qué hilarante
que todo ello ineludiblemente
se dirija
a hacerse testigo de sí.

23 de abril de 2018

XXXI18

Deshacerse en las palabras
en esta constante búsqueda de diferenciación
que nos hace ser en el ser
Y contemplar, simplemente,
lo complejo de la representación
cuando se apunta al darse cuenta del fenómeno
Este caos arbitrariamente ordenado que somos.
Me pregunto, todo el tiempo
todo lo preguntable
oscilando siempre
entre espirales de conceptos.
Que sea lo que tenga que ser?
Que cada uno se encamine a si mismo?
Que todo estalle y caiga?
Y si mis sueños anuncian el futuro?
O los tuyos?
Y si estoy atrapada en el mundo?
Cómo poner en acto la libertad?
Son los misterios el camino?
Por qué tender hacia el sentido,
Por qué no hacerlo.
Capaz ya no tengo nada que decir
sobre este proceso.
O quizás sea que no hay palabra alguna,
metáfora posible, ni artilugio del lenguaje
que pueda resumir
este eterno vagar
esta energía contenida
este mareo de existir.

19 de abril de 2018

19IV18

Palabras para ser y para pensar
    nunca para sentir ni para soñarte.

Palabras para moverse y para pisar firme
                         palabras palabras palabras.

Palabra, del latín, [parábola 
y del griego, [parabolê.
Para, al lado. Bolê, lanzar.
            No necesariamente, decir;
establecer un paralelo
   entre esta convergencia psicóidea
y este acto hecho carne
                                que soy-cada-vez.

Ilusoria, irrisoria,
toda tentantiva de
                              empalabrar-nos.






27 de febrero de 2018

21VIII16-27II17

Si hiciera el ejercicio
de pensar lo que pienso

diría que
vida es movimiento
que hay momentos que
son eternos
sólo por haber existido

que los medios son lo de menos si se pierden los fines
que me cuesta concentrarme
desde que me permití sentir
tanto y a la vez.

Que me gusta más la vida si la vivo al lado tuyo
que me comprometo a ser una conmigo,
a no olvidar
que jamás te voy a tocar realmente,
porque es imposible
-sólo en esa medida que
tan
perfectamente
se comprende-.

Que esta vez,
en serio,
no necesito las palabras,
si no hace falta
decir
cuando te miro
pero las elijo igualmente
porque están hechas de luz.

Que puedo experimentar
con cada partícula
cómo, qué y cuánto
trascendimos.

Que ya me dije todo
decenas de veces
aunque claramente la reverberancia
precede a la concreción.

Que mi introversión no tiene límites
y que mi mente no puede no quiere no sabe
resignar un universo.

Y que sistemáticamente,
inexorablemente,
voy a volver a esto
de quererte, quererte y quererte
en maneras que
nunca más
van a ser
desconocidas.

5VIII20

Cartografiar el vínculo reclama deconstruir la noción que se oculta en el verbo tener. Vínculo como categoría supraordenada a yo a la s y la...